La verdad es que no sé muy bien cómo va esto. Y mira que me paso el día pegada al portátil, al fijo, o al ordenador en cualquiera de sus variantes, por trabajo o en casa. A los foros, a las redes sociales, a los albums de fotos, al correo, a las compras online, a Internet en general.
Ya hubo un blog, -cuando todavía no se llamaban así-, especialmente dedicado a fotos, impresiones y anécdotas de viajes en Windows Live, que quizá siga activo todavía.
Pero las corrientes nos mueven y lo que ayer era interesante hoy es una pérdida de tiempo. Del Messenger a Skype, de Skype a Facebook, de Hotmail a Gmail,… Y así sucesivamente mientras las empresas que están detrás de esos nombres hacen lo posible por hacernos más agradables las visitas a sus casas.
Sinceramente, a sabiendas de lo que puede llegar a enganchar esto, creo que he intentado evitarlo dedicándome a otras cosas, como entrar en el mundo del Facebook, ya desconocido para nadie, en los blogs de otros, en los foros que miras por pura programación pobre de TV.
Aunque siempre hay cosas que se pasan por la cabeza y apetece escribir. Por embobado que parezca uno mirando a la cosa más simple del Universo siempre se está pensando algo. Como la escena aquella de Los Cazafantasmas, donde es mejor que no piensen en nada o ese pensamiento vendrá a por ellos. Y a alguien se le ocurre acordarse del enorme muñeco de Michelin. Imposible tener la mente en blanco. Y ya que están ahí, escribir las cosas que piensas por placer. Da igual si nadie las lee. Si tuviésemos que leer todas las inquietudes, divagaciones y conclusiones más o menos trascendentales de los 6,780,010,473 de personas que hay en el Mundo (esto lo dice la Wikipedia, a día de hoy), Apañados íbamos.
Recuerdo mi primer contacto con el MUNDO INTERNET. Con mayúsculas porque por aquel entonces eso era muy desconocido. (Poniendo voz en off de ‘Cuéntame’); Era el mes de septiembre de 1998 y las asignaturas optativas de la carrera permitían usar la SALA DE INFORMÁTICA (también con mayúsculas) en horas no lectivas.
La primera dirección web tecleada en el navegador, a sugerencia de un chico desconocido vestido de blanco, única persona en el aula y que parecía estar muy puesto en el tema (algo así como la chica del futuro, en el anuncio de detergente), fue LYCOS.es. De repente un perro olfateador de búsquedas (similitud que comprendería más tarde porque entonces sólo era la imagen de un perro en una pantalla ‘de tubo’), y los dedos colocados en el teclado, en la forma en la que las clases de la Academia de Mecanografía en el ‘92 habían indicado como la correcta.
Este chico ni siquiera estudiaba lo mismo, pero se había matriculado en optativas de esta Facultad por cercanía a su casa y para conseguir créditos fáciles para su carrera. Puedes poner lo que quieras, buscar lo que te apetezca. Así que me decidí y lo primero con lo que puse a prueba aquella nueva forma de utilizar el ordenador de manera proactiva fue las letras en inglés de algunas canciones de Gala, cantante italiana de temas dance – ahora Remeber- de los ‘90. Y allí estaban. En una web casera diseñada por dos Dj’s, con fondo negro, gifs animados giratorios de vinilos que hacían la visita aun más impactante, con frames propios del FrontPage (esto lo aprendí dos años más tarde) y texto verde fosforito. Lo encontré. Esto de INTERNET va a tener su cosa…
Tienes que abrir una dirección de correo, como un buzón electrónico, para poder recibir y enviar textos, como cartas, a quien quieras. No me extenderé en explicar lo que supuso elegir entre las,… creo que tres, opciones que entonces había para abrir una dirección de e-mail. Repartí entre mis conocid@s esa primera dirección con orgullo, como quien ha abierto no sé, un negocio nuevo y se hace publicidad (el porcentaje de personas que en aquel momento podían corresponderme era muy bajo). El dominio era de Mixmail, supongo que elegido también por sugerencia de aquel maestro Yoda informático, aquel señor Miyagi del Nuevo Mundo, del que no volví a saber después de terminar la carrera pero al que envío un saludo y deseo que acabase sus estudios de Ingeniería Informática.
Seguro que esto tiene infinidad de posibilidades, de personalizaciones, de opciones. Muchas más que las que había en 1998. Pero yo me encuentro de nuevo casi tan perdida como el día en que decidí hacer doble click en el icono del Explorer. Me alegro. Aunque a día de hoy tarde muchísimo menos ;-P en averiguar de qué va la cosa.
En definitiva; Siempre hay una primera vez. Como también una última. Qué aburrido sería si no.